María Eugenia Soto

Humanidad compartida: gran lección en el maratón de Boston

Por: María Eugenia Soto Mainardi | psicóloga

En medio de la intensidad del Maratón de Boston la semana pasada, donde cada segundo cuenta yy cada corredor persigue su propia meta, ocurrió una escena conmovedora. Un corredor se desplomó.

No fue una caída cualquiera. Fue el cuerpo diciendo basta. Intentó levantarse. Falló. Lo intentó otra vez. Volvió a caer. A su alrededor, la carrera seguía. Decenas le pasaban por el lado, no necesariamente por indiferencia, sino porque estaban inmersos en su propio esfuerzo y al borde de sus propios límites. 

Fuera de estas carreras, esto pasa todo el tiempo. Vamos corriendo en el trabajo, en la crianza, en el duelo, en el cansancio acumulado, y muchas veces no vemos el dolor ajeno. O lo vemos, pero no nos detenemos. 

Hasta que alguien lo hace. En Boston, un corredor se paró y le extendió la mano, con apenas mil pies de distancia para terminar las más de 26 millas de distancia de la prueba. Luego otro se unió. Entre ambos lo levantaron. Lo acompañaron. Caminaron juntos y cruzaron la meta. Por un instante, la lógica cambió. Llegar primero dejó de importar. No dejar a alguien atrás se volvió lo esencial. 

Pero lo que ocurre después es lo que realmente impacta. Al cruzar la meta, uno de los que ayudó también se desplomó; el cuerpo, que había resistido por otro, finalmente cedió. En ese momento, otros se acercaron. Lo sostuvieron. Lo atendieron. La ayuda cambió de dirección. 

No hay “los fuertes” y “los débiles”. No hay “los que ayudan” y  “los que necesitan ayuda”. Hay personas en distintos momentos y en distintos puntos del mismo camino. 

En mindfulness, a esto se le llama humanidad compartida. Comprender que el sufrimiento no es individual, sino parte de la experiencia humana, y que sostener y ser sostenido son movimientos naturales de conexión. 

En Puerto Rico lo sabemos bien. Tras el huracán María, los terremotos y los apagones, lo que queda es la gente: la que se detiene, la que acompaña, la que apoya. Al final, la vida no es una carrera individual. Y el verdadero logro no es cruzar la meta primero. Es recordar, cuando más importa, que nadie llega solo. 

María Eugenia Soto Mainardi es psicóloga licenciada con especialidad en consejería psicológica. Atiende desde su práctica privada y ofrece talleres grupales.
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